Soy añú, soy Nigale…

Danni Ortega y su padre Olegario Ortega

Danni Ortega y su padre Olegario Antonio Ortega Molero

 

A continuación presento una composición poética del joven Danni “Olegario” Ortega, inspirada para conmemorar los 406 años de la captura y posterior asesinato del Cacique Nigale a manos del colonizador y asesino Juan Pacheco Maldonado.

Este joven decimista de la nueva generación aún conserva la tradición del canto y composición de la décima, heredado de nuestros ancianos y ancestros, siendo los mas conocidos de nuestro lar, Santa Rosa de Agua: Miguel Ortega (El indio Miguel), Jesús Rosario Ortega (Chevoche).

Danni Ortega ha participado en infinidad de Encuentros de Decimistas, viajando por casí toda Venezuela, llevando el canto de la décima de orilla del lago de Maracaibo, la décima de Santa Rosa de Agua, la décima del PUEBLO AÑÜ…

I

La existencia de Nigale
En el lago está latente,
Nigale está presente
Por los caños y manglares,
En las piedras y arenales
En Zapara e Isla e Toas,
En los remos, en canoas,
Por la orilla y palafito
Nigale es infinito
Por todo el Coquivacoa

II

Nigale y su presencia
Habla para quien lo escucha
“hay que continuar la lucha
Mantengamos resistencia”
Yo escucho su dolencia
En el bravío marullo
Lo presiento y lo intuyo
Me dice con fortaleza
Que les diga con certeza
Soy añu con mucho orgullo

III

Nigale esta presente
Él está en mi rebeldía
El está en mi día a día
Él ilumina mi mente
¡Con la lucha voy de frente
Como Nigale el guerrero!
Porque yo soy hederero
De la patria del añú
Y para que sepas tu
Soy rebelde y altanero

IV

A Nigale lo ahorcaron
Lo atraparon con engaños
De eso pasan muchos años
Cuatrocientos ya pasaron
A Nigale ¡No callaron!
¡Yo presiento su presencia!
¡Su lucha, mi persistencia!
¡Oigan lo que el me dijo!
¡Ven añú, anda conmigo!
¡Mantengamos resistencia!

Autor: Danni “Olegario” Ortega
23/06/2013

Los Añú y la invisibilidad de los vencidos

EL CACIQUE NIGALE

Por: Yldefonso Finol

La historia, dicen, la escriben los vencedores. ¿Y, qué es de los vencidos?

Siempre me pregunté, por qué mi pueblo “paraujano” no existía como nación, como grupo étnico diferenciado, como cultura que se sabe presente.

En nuestras correrías juveniles en el barrio Nazaret de El Moján, tuve intenso contacto con los descendientes de Nigale, pero allí casi nadie se sabía perteneciente a una etnia específica, no escuchábamos la palabra añú por ningún lado.

Descubrí que yo mismo tenía esa sangre en mis venas y la inquietud creció vertiginosamente por conocer esas raíces que ahora sólo se mostraban crudamente en la pobreza extrema del palafito y la negación del propio ser colectivo.

Dolorosa negación que es consecuencia de un proceso histórico violento. En el fondo, la guerra fue la que determinó la muerte cultural del pueblo añú.

Y la reiteración de las preguntas que atormentan, ¿por qué perdimos nuestro idioma? ¿por qué no sabemos quiénes somos?

Tardó décadas en llegarnos la respuesta. Sólo comprendiendo el proceso de invasión europea al Lago de Maracaibo, encontraremos despejar estas incógnitas.

La historiografía oficial resolvía todo con dos palabras y dos protagonistas: “descubrimiento” y “fundación”, Ojeda y Pacheco. Pero ambos conceptos son falsos y reproducen el esquema de dominación de “los vencedores”.

La verdad es que hubo una invasión extranjera a la que los indígenas del Lago opusieron una resistencia que duró, por lo menos, desde el 24 de agosto de 1499 hasta el 23 de junio de 1607. Fueron ciento siete años en los que el conquistador saqueó la región y esclavizó un número desconocido pero que debió ser muy grande, de nuestros originarios ancestros.

Apuntemos que se trata de la primera embestida española en territorio continental. Por eso el primer obispo católico de Venezuela, Rodrigo de Bastidas, financió su nombramiento con 600 añú que el criminal Pedro de Limpias, experto en esta práctica, secuestró de los pueblos de la barra del Lago para venderlos como esclavos en los mercados de Coro y Jamaica.

El invasor, al no encontrar oro, optó por raptar muchos añú para obtener ganancias de su venta, previa marca con hierro candente en la barbilla con la V de Venezuela.

Los añú resistieron en las peores condiciones de desigualdad, pero impidieron que los invasores se establecieran en la región durante un siglo. Sólo cuando a traición capturan al cacique Nigale y a su lugarteniente Telinogaste, y destruyen su guerrila lacustre, pudieron entonces los imperialistas establecerse en forma permanente en las riberas del Lago de Maracaibo y sus ríos.

Tanta importancia tuvo este hecho para la monarquía, que el mismísimo rey Felipe III felicitó por escrito al verdugo de Nigale por “haber acabado con los rebeldes que impedían la navegación en laguna de Maracaibo”.

La derrota y la opresión impuesta fueron las causas de la destrucción cultural del añú, con la consiguiente vergüenza étnica, la diáspora y la invisibilidad.

Invisibilidad que aún hoy, a pesar de los importantes avances en derechos indígenas con la Revolución Bolivariana, se mantiene e impide que los dueños originales del Lago, accedan a sus derechos postergados.

Fuente: http://www.aporrea.org/actualidad/a100627.html